marzo 04, 2009

EL PERIÓDICO. GUATEMALA. Rosina Cazali

Polémicas, ratas, dólares y cantos cívicos

De los excesos del arte contemporáneo ya nada debería de sorprendernos. 



De los excesos del arte contemporáneo ya nada debería de sorprendernos. Pero, cuando se trata de cajas de Pandora la cosa es distinta. Selladas con la corrección política hay artistas que se atreven a abrirlas para dar vigencia a la discusión sobre aquello que, supuestamente, no se debe de hablar. Uno de estos artistas es Miguel Ventura, quien actualmente expone una gigantesca y abigarrada instalación en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la ciudad de México titulada Cantos Cívicos.

Estas dos proporciones no resultarían extrañas para México si la pieza no estuviera cargada de símbolos, ratas vivas de laboratorio y toda una serie de objetos que refieren al imaginario nazi de aquella oscura etapa de Alemania. Lo que para muchos es apología, sin embargo, es en realidad una trampa para las conciencias de quienes se arrogan el derecho de velar por el estado de salud de la moral mexicana. Uno de ellos ha sido el escritor y director de la revista Letras Libres Enrique Kruaze, quien asume la obra de Ventura como una ofensa hacia el público, la institución museística y la casa de estudios que la alberga. Lo interesante de la reacción es que ha servido para revisar la “verborrea” filonazi que escritores como José Vasconcelos, el doctor Atl o Andrés Henestrosa utilizaron en la revista Timón, una publicación de extrema derecha que data de los años cuarenta y donde, dado el germanismo triunfalista que se avizoraba en círculos empresariales mexicanos, el nazismo cultivó adeptos. Asimismo, pone en la luz pública ese siempre difícil pero natural estado de fricción de las expresiones contemporáneas, las cuales, a pesar de reflejar la actualidad y crear sus propios canales de discusión, siempre están sometidas a un escrutinio moral que, más que analizar sus mensajes, se centra en la descalificación de sus mensajeros.

Miguel Ventura es el creador de una institución ficticia llamada NILC (New Interterritorial Language Committee), inspirada en the East African Interterritorial Language Committee que, desde los años 30 hasta los 60, tuvo como fin la difusión e imposición de un nuevo sistema lingüístico de origen europeo para la estandarización de las lenguas africanas. No obstante, NILC indaga las miradas de poder y convierte en caricatura su arrogancia. En el caso de Cantos Cívicos la operación es similar y la discusión, entre la presencia de esvásticas entrelazadas con símbolos de dólares, habla sobre el deseo de control de los regímenes totalitarios y la vigencia del sueño de crear al nuevo hombre del neoliberalismo.

Cantos Cívicos (http://cantoscivicos.blogspot.com) es un espacio donde el barroquismo y humor negro se suman en la máxima escuela de estudios de México, tanto para provocar a la institución intelectual como para ventilar una historia pasada que tiene mucho de presente.

1 comentario:

  1. Es realmente sorprendente la obra expuesta de Miguel Ventura, yo no sabia que la estructura era una rata hasta leer este blog.
    Para una cultura latinoamericana como la nuestra es un golpe toda esa obra, lo que para nosotros es una oscura fase de Alemania, la verdad es que para ellos era una fase de grandesa y conquista, solo se dan cuenta de lo que es malo al acabar esa fase pero he leído en otros artículos que muchos soldados acabando esa fase se sentían orgullosos de todo aquel gobierno lo cual logró poner el país de pié otra vez cuando se encontraban en una crisis.

    Muy interesante el artículo, gracias

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